Spotlight y el necesario periodismo de investigación

El estreno en España de ‘Spotlight’, la película dirigida por Thomas McCarthy que relata el calvario sufrido por el equipo del periódico ‘The Boston Globe’ para publicar los casos de pederastia sacerdotal y su encubrimiento por los dirigentes eclesiásticos y políticos, ha recuperado el debate, ya olvidado, sobre la necesidad del periodismo de investigación en nuestros días.

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La historia que saca a la luz este film, foco de numerosas y muy positivas críticas dentro y fuera del sector, es el germen de la investigación a nivel internacional de los casos de abusos a menores por parte de la Iglesia en varios países del mundo, entre ellos España. Sin embargo, lejos de caer en el drama fácil, McCarthy centra la atención en la labor del equipo de periodistas que recibirían poco después el Pulitzer por su trabajo, realizado en un contexto que ya entonces se tornaba difícil. En los diálogos empieza a apreciarse la preocupación por los costes del periodismo de investigación, menos rentable a corto plazo que otras secciones como Local o Cultura, una cuestión que se iría agravando hasta la casi extinción de este género periodístico.

Su estreno en nuestro país ha llegado en el momento justo, cuando los fieles defensores del fin del periodismo y, en general del trabajo analítico, parecen ganar la partida. Las nuevas tecnologías han cambiado la forma de hacer periodismo, comunicación e incluso la manera de percibir los tiempos y, en definitiva, la vida de todos. Si bien es cierto que son las portadoras de un abanico de posibilidades hasta el día de hoy inconcebibles, también son las responsables de arrollar a su paso el trabajo minucioso y profundo que permite mirar más allá de las cifras.

El equilibrio entre la inmediatez y el análisis parece una utopía, pero el simple acercamiento a esta permitiría hablar de un resultado completo, que aborde de forma correcta las necesidades empresariales y sociales por una información rápida y, a la vez, un contenido situado en su contexto que aporte claves para su interpretación. El gran acierto del guion y dirección de este film es precisamente la exposición real de la labor de este periodismo, que combinado a la información diaria, tiene como resultado la labor de servicio público de esta profesión.

En palabras de Javier Ocaña, crítico de cine en El País, esta película es un triunfo “del cine, de la escritura, de los derechos civiles, del periodismo y del trabajo”, pero es también un llamamiento al trabajo sosegado, aspecto que aparece de soslayo cuando el propio redactor jefe reconoce con pesar que pasó por alto las numerosas denuncias que llegaron a la redacción años antes por estar devorado por el trabajo diario.

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