Comunicación, Social Media

Password, 12345 o el nombre de tu gato no son las mejores contraseñas

Hace relativamente poco veíamos que un joven británico había accedido a la cuenta de la red StarCon, similar a Facebook, de Corea del Norte. Sólo con poner el nombre de usuario admin y la contraseña password. Tan fácil como eso. Nadie se había molestado en cambiar las cuentas.

La semana pasada leíamos que habían hackeado las cuentas de Twitter, Pinterest y Linkedin de Mark Zuckerberg. Sí, al creador de Facebook. Y todo ello por la filtración de la base de datos de LinkedIn. Aunque parece que tenía estas cuentas abandonadas, lo extraño es que tuviera la misma contraseña para diferentes redes sociales.

contraseñas

Y es que cada vez hay más cosas que memorizar. Tenemos tantos números y datos que es imposible acordarse de todos. La cuenta del banco, la contraseña del ordenador de la oficina, tu correo de Gmail, Yahoo, Twitter, Facebook, LinkedIn… Lo raro es que nos acordemos del número de teléfono de casa o del número de nuestro apartamento… El que se acuerde, que conozco gente que lo lleva apuntado todo en la agenda del teléfono.

Por eso muchas veces, por hacernos la vida más fácil, nos la estamos complicando. El año pasado, la empresa Splashdata recopiló la lista de contraseñas más utilizadas. La más usada fue 123456, seguida de password, 12345678 y qwerty. Letmein, monkey, princess, login master, dragon, también están en la lista.

Y no, no vale poner la misma contraseña a todo. Hay aplicaciones que te piden que incluyas números, símbolos, mayúsculas, minúsculas, una cantidad determinada de caracteres, y ya habréis visto memes y chistes sobre el tema, la sangre de un unicornio extraída una madrugada de un día de verano.

Y no, no le damos importancia a las contraseñas. Es como si tuviéramos una única llave para el coche, la casa, la oficina, mi cuenta del banco y la estuviéramos dejando encima de la mesa para que cualquiera pueda acceder a ella. O incluso aunque tu contraseña sea segura y tenga números, letras, caracteres extraños, la tenemos alegremente escrita en un post-it junto al ordenador… ¡Rómpelo en mil pedazos ya! Y cada pedazo en diferentes papeleras.

A veces, tener la cuenta de una determinada red “linkada” a otra puede dar lugar a estos problemas. Puede que pienses ¿Quién va a quererme robar las contraseñas? A Mark Zuckerberg es lógico. O a un jugador de fútbol, o a una estrella de Hollywood, que esos tienen mucho dinero, ¿Pero a mí? Pues es probable que no seas el objetivo prioritario de un hacker, pero puede que obtengan los datos de tu cuenta bancaria, aunque no tenga demasiados ceros… O puede que suplanten tu identidad, para realizar ciberacoso, hacerte chantajes.

Es más que recomendable tener una contraseña para cada aplicación, y no dar permisos a otras aplicaciones para acceder a tus datos, pero casi ninguno lo hacemos. Hay programas que te ayudan a gestionar tus contraseñas y con una única clave puedes acceder a todas las demás. Así puedes escoger claves complejas y no dependes de tu memoria para utilizarlas.

Hay muchos avances y estudios para eliminar la dependencia de las contraseñas y se utilicen otros métodos como el escaneo del iris, el uso de la huella dactilar, reconocimiento de voz, facial… pero ya sabemos que nada es cien por cien seguro. Siempre habrá algún modo de saltarse las reglas y acceder a tu ordenador, teléfono o cualquier tipo de dispositivo.

De todos modos, os dejamos unos consejos para crear y usar contraseñas seguras y recordad que son como los cepillos de dientes. No dejes que nadie las use y cámbialas cada poco tiempo.

  • Usa contraseñas que incluyan caracteres alfanuméricos y diferentes para cada aplicación. No uses la misma para tu correo, redes sociales… Cuanto más compleja, más difícil de copiar.
  • En este caso, el tamaño importa. A mayor longitud, más seguridad
  • No utilizar tu nombre, ni tu teléfono, o contraseñas fáciles de averiguar tales como 12345, qwerty…
  • El nombre de tu pareja, tu mascota, tu película favorita, la ciudad en la que vives están en muchas de tus redes sociales y son fáciles de adivinar. No las uses en tus contraseñas.
  • Cuantos más caracteres mejor. En vez de una a, utiliza @, las mayúsuculas, minúsculas, números en vez de letras. Te regalamos una. P3rr0l@dRadoRp0c0Mord3D0R.
  • Frases fáciles de recordar, pero difíciles de adivinar, como la que te dejábamos en el anterior punto. Refranes, títulos de canciones, frases de películas…
  • No envíes tus contraseñas por correo electrónico
  • No escribas contraseñas en equipos compartidos y si tienes que hacerlo borra datos de navegación, cookies, salir de la sesión, correr como alma que lleva el diablo y… Quizá ya nos estamos pasando de paranoicos.
  • Y utiliza el sentido común, que como todos sabemos, es el menos común de los sentidos.

Sabemos que no lo vas a hacer, pero por si acaso… Ahora, cuando cambies las contraseñas, no te las apuntes en un papel y la lleves en la cartera, o hagas fotos a tu listado de claves. Nosotros ya estamos cambiando nuestra contraseña. Ahora es:  c0n7RaS3*A, pero no se lo digáis a nadie.

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