Berbés Asociados, Comunicación

5 pilares básicos para una adecuada estrategia de contenidos para redes sociales

Esta semana hemos estado terminando un plan estratégico a tres años vista para un cliente que incluía un amplio capítulo sobre su presencia digital. Y esto nos ha hecho pensar en que muchas veces los árboles no nos dejan ver el bosque, y corremos el riesgo de perder la perspectiva sobre lo que es realmente importante en redes sociales.

A veces nos preocupamos más de si Facebook crece más o menos que Instagram, de si tenemos que estar o no en Google + o en Google My Business… Como si la meta fuera simplemente tener un canal. Y nada más lejos de la realidad. Porque esto es la parte fácil. La parte que todas las empresas, en mayor o menor medida, cumplen. Pero… ¿Qué pasa después?

Después es cuando viene lo difícil. Ahora, nos toca contar. Y cuando tenemos que ponernos frente a los canales sociales y nuestra comunidad, nuestra zona de confort suele ganar, y nos agarramos al mismo discurso corporativo que utilizamos en nuestra web o en nuestra sala de prensa.

Sabemos que para muchas empresas el cambio es muy complicado. Pero queremos traer aquí los cinco pilares que para nosotros son básicos para conseguir un éxito con nuestra comunidad en redes sociales.

  1. Cuéntame

Desde que nacemos, nuestra infancia se rodea de cuentos. Cuando crecemos, vemos dibujos, series, películas… y todos son cuentos. Ponemos las noticias y nos cuentan historias con todos sus datos, para que no nos perdamos nada. Y cuanto más nos sentimos identificados con la historia, más nos gusta y nos acerca a ella.

Esa es la base del storytelling: tan sencillo y tan claro como contar una historia. Y si hacemos que nuestro público se sienta identificado con ella, mejor. Para lograrlo, ninguna técnica más efectiva que hablar de sus preocupaciones, de sus problemas, de sus dudas… Y posicionar a nuestra compañía como proveedor de soluciones.

Muchas veces es tan sencillo como enfocar el mismo contenido de otra manera totalmente diferente. Pruébalo: publica un post con un tono corporativo y otro acercándote con una historia. Ahora mide sus datos de alcance… Ya nos contarás.

  1. Ofrece valor añadido

Lógicamente, además de cómo contarlo, hay que pensar sobre qué nos interesa comunicar y cómo nos podemos posicionar. Nosotros siempre insistimos en que es recomendable generar cercanía, y para ello nada mejor que hablar sobre la compañía, el equipo, las estrategias… La pregunta que debemos hacernos es: ¿hasta dónde queremos contar? El límite siempre lo establece la compañía. Entre ser totalmente opacos o totalmente transparentes, hay una gran variedad de puntos intermedios. Debemos buscar aquel grado en el que nos sintamos cómodos. Y elaborar información que responda a los siguientes pilares:

  • Informar
  • Formar
  • Posicionarnos como conocedores de las diferentes problemáticas
  • Posicionarnos como un proveedor de soluciones

Esta estrategia aplica a cualquier sector y a cualquier temática. Piensa… ¿Te sientes más cómodo con la tienda de tu barrio donde has ido toda tu vida y conoces al dueño o en un sitio totalmente impersonal sin nadie que atienda tus preguntas?

Las redes sociales son como la vida real, no lo olvidemos.

  1. Cuenta tus propias historias

Está bien apoyarse en contenidos de terceros, pero abusar de ellos puede implicar una ausencia de producción de información interna, que seguro no es el caso. Por lo tanto, si elaboramos dicha información, sugerimos repartirla de la siguiente manera: un 80% de información corporativa y un 20% de información de terceros.

Del 80% de información corporativa, intentemos que el 60-70% esté planificada de antemano, y dejemos un 10-20% para las eventualidades o temas del día. Además, dejemos espacio para compartir los contenidos de terceros que, nos mencionen o no, están referenciándonos. Y agradezcamos dicha mención no solo compartiendo, sino comentando y dando las gracias. Estos gestos también nos acercan a la comunidad.

Dar los buenos días es de buena educación. ¿Por qué no los damos en redes sociales cuando arrancamos por la mañana? Desear a alguien que tenga un excelente fin de semana, también lo es…

No debemos olvidar que somos personas interactuando con personas. Y las mismas reglas de cortesía que operan en el mundo físico también aplican en el mundo virtual. Sin abusar, si queremos conseguir efectividad en la cercanía, podemos utilizar estas fórmulas de vez en cuando.

  1. Personaliza

Facebook no es lo mismo que Twitter, y Twitter no es lo mismo que LinkedIn ni que Instagram. Si compartimos el mismo contenido casi de la misma manera en todas las redes, estamos desaprovechando oportunidades.

Está claro que crear un mensaje diferente para cada red es trabajoso. Pero ni el contenido tiene por qué ser el mismo ni, desde luego, el lenguaje.

Por eso, lo primero que debemos conocer en detalle es qué tipo de audiencia tenemos en cada red. Cada plataforma nos brinda datos sociodemográficos de nuestros seguidores, pero mucho más valiosa que dicha información estadística es la información de alcance de los propios post, que es la que nos va a dar la pista de qué contenidos son los más cercanos al perfil de nuestra comunidad.

  1. Planifica

Ya lo hemos dicho anteriormente: la planificación es la clave del éxito. Cuanto más seamos capaces de planificar, más controlada tendremos nuestra estrategia. Nos gusta trabajar en base a planificaciones mensuales, dejando un hueco a “las noticias del día”.

Eso sí, ten en cuenta que:

  • La estrategia social debe ir alineada con la estrategia de comunicación de la compañía y coincidir en el tiempo.
  • Pensemos en nuestra planificación en redes como en secciones de una revista: de esta manera, podremos guardar hueco para todo lo importante y, además, hacerlo cíclico.

Y aprovechamos ya para contestar una pregunta recurrente de muchos clientes. ¿Podemos repetir contenidos que ya hayamos publicado? La respuesta es sí, siempre y cuando no hayan quedado obsoletos y enfoquemos las entradillas de otra manera diferente. Variar el día de publicación y la franja horaria es más que recomendable.

Son cinco básicos que muchas veces perdemos en la inmensidad de las tareas del día, y que en ocasiones pueden quedan relegados a un segundo plano. ¿Te reconoces en este post? No te preocupes, a todos nosotros nos sucede tarde o temprano. 😉

 

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